sábado, 28 de marzo de 2015

CÓMPLICE DEL MAL TRATO

                                                            
Un país en donde la comprensión, tolerancia, el acuerdo mutuo sea compromiso y ley a la vez, al parecer es mucho pedir, pues ya se hizo costumbre entre los que brindan servicios y el público que las necesita; este hecho no nos es ajeno; abordo este tema porque estuve en estos días haciendo algunos trámites.
Es derecho como obligación reclamar y pedir orientación y una atención adecuada. Hoy en día la atención al cliente es algo tan básico y necesario, escuchaba el consejo de un familiar – “debiste haberle dado su propina para que acelere el trámite”-  es esa la realidad, hay que pagar más para que te atiendan mejor y seas considerado. Es frustrante  pero nosotros somos cómplices al no decir nada y seguirles el juego.
Políticas de atención al cliente, en donde determinen lo que es más importante enfocándose en nuestras necesidades no de forma esporádica sino más bien consistente, estoy seguro que algunas empresas tienen esta política, pero sin embargo son sus empleados los que ejercen y están en contacto con los clientes.

Existen las hojas de reclamos que uno rellena sin mucha fé de que cambiara algo, hoy en día hay medios por los cuales reclamar, las redes sociales, páginas web, blogs, etc.  de seguro muchos se sumaran y de eso se trata de concientizar a la gente, sin embargo la confrontación de persona a persona es lo que me deja a mi más satisfecho. Hay que decir lo que pensamos y creemos, el mismo hecho de callarnos  nos hace cómplices del mal trato que recibimos.

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